Especialmente dedicada a ciudadanos españoles que no quieran ir en una flotilla de postureo financiada por los sorosianos, sorosianas y sorosianes..
Otro ejemplo:
¿Sabes cómo funcionan las pulseras que protegen a las mujeres de sus maltratadores?
Estos dispositivos pueden mostrar si una persona se está saltando la orden de alejamiento que tiene interpuesta con otra.
Un error informático en el sistema Cometa, encargado de controlar las pulseras telemáticas para maltratadores, provocó durante varios meses un «vacío informativo» que ha derivado en numerosas absoluciones y sobreseimientos por violencia de género. Así lo advertía la Fiscalía General del Estado en su memoria anual, en la que detalla que los juzgados quedaron sin acceso a los registros de movimientos de los agresores.
El problema surgió tras el cambio de adjudicatario del servicio: hasta 2023 lo gestionaba Telefónica, subcontratando a Securitas Direct, pero el Gobierno lo transfirió a una unión temporal de empresas formada por Vodafone y Securitas. Durante la migración de datos, se perdió la información histórica anterior a marzo de 2024, lo que dejó a los jueces sin una prueba esencial para acreditar incumplimientos de órdenes de alejamiento.
La Fiscalía subraya que esta laguna tecnológica ha tenido graves consecuencias judiciales, ya que las pulseras constituyen una de las herramientas más eficaces para proteger a las víctimas y demostrar los quebrantamientos.
¿Cómo funcionan estas pulseras?
Estas pulseras son llevadas por todos aquellos a los que los jueces imponen una medida o pena de prohibición de aproximación hacia una víctima en casos de violencia de género o violencia sexual.
Consta de varios elementos: por un lado, la pulsera, un transmisor de radiofrecuencia que se coloca en la muñeca o en el tobillo; por otro, un teléfono móvil asociado que porta el investigado y que recibe la señal de la pulsera mediante Bluetooth. A través del GPS del dispositivo, las fuerzas de seguridad pueden geolocalizar en todo momento al portador y detectar si se acerca a las zonas prohibidas. Si se produce un intento de agresión o un incumplimiento de la orden de alejamiento, el sistema genera alertas inmediatas.
Cabe señalar, además, que ese móvil asociado que tiene la pulsera dispone de una aplicación de control no manipulable por parte del usuario que permite la generación de distintas alertas. Así, en el caso de que el móvil y la pulsera dejen de estar emparejados, genera un aviso para localizar ambos dispositivos.
Por su parte, la víctima dispone de otro móvil, el cual recibe alertas visuales o sonoras en caso de que se empareje con el móvil de la pulsera de su maltratador y dispone de un botón del pánico en caso de que ella se viera amenazada. También se activa una alerta cuando el investigado entra en la zona de exclusión establecida, es decir, en los lugares concretos a los que tiene prohibido acercarse: el domicilio, el lugar de trabajo, el colegio o incluso un término municipal.
El sistema distingue entre dos tipos de avisos: alerta y alarma, según el nivel de riesgo que se detecte. Las alertas se generan en situaciones de menor gravedad, mientras que las alarmas se activan cuando existe un peligro inminente para la víctima.
En los casos más graves, el Centro de Control de Medidas Telemáticas de Alejamiento (Cometa) activa los protocolos de seguridad, contacta de inmediato con la Policía y redacta informes que se envían a la autoridad judicial y a la Fiscalía para que adopten las medidas oportunas.
¿Seguimos?
¿Y tú qué piensas, GROK?
Sí, el fallo en el sistema Cometa es un tema reciente y preocupante que ha sido ampliamente reportado en España. Según la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado de 2024, el error surgió durante la transición del contrato de gestión: hasta 2023, Telefónica lo manejaba con Securitas Direct como subcontratista, pero pasó a una UTE entre Vodafone y Securitas.
En el proceso de migración de datos, se perdió el historial previo a marzo de 2024, lo que dejó sin pruebas clave a muchos juzgados en casos de incumplimiento de órdenes de alejamiento. Esto ha llevado a absoluciones y sobreseimientos en numerosos procedimientos por violencia de género, ya que las pulseras son una herramienta fundamental para documentar violaciones.
Además, en noviembre de 2025, hubo otra incidencia técnica que afectó al 10% de las notificaciones del sistema durante varias horas, aunque el Ministerio de Igualdad aseguró que se activaron protocolos alternativos y no se reportaron activaciones del botón de pánico por parte de las víctimas.
Algunos agentes de policía han criticado que estas pulseras «fallan muchísimo» y piden más recursos para el sistema. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, anunció una investigación interna sobre estos problemas en octubre de 2025.
En cuanto al funcionamiento de las pulseras, tu descripción es precisa: se trata de un dispositivo de radiofrecuencia (en muñeca o tobillo) conectado vía Bluetooth a un móvil con GPS que monitoriza la ubicación del agresor. Si entra en zonas prohibidas (domicilio, trabajo, etc., de la víctima), genera alertas o alarmas al Centro Cometa, que notifica a las fuerzas de seguridad.
La víctima tiene un dispositivo con botón de pánico y recibe avisos si hay proximidad. El sistema diferencia entre alertas (menor riesgo) y alarmas (inminente), y es inmanipulable por el usuario. ¿Seguimos?
Si te refieres a más ejemplos de fallos en sistemas de protección o a algo relacionado con la «flotilla de postureo» (¿quizá en referencia a acciones activistas como las flotillas a Gaza?), dime por dónde quieres tirar. ¿Quieres detalles sobre otros incidentes similares, o contexto sobre el cambio de adjudicatario?
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